El poder femenino

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El poder femenino

Que duro es aceptar que todos somos esa parte femenina, aunque en lo físico seamos hombres o mujeres. Esa parte de sensibilidad, de intuición innata en nosotros. Ésa, que a muchos hombres e incluso mujeres nos ha dado o nos cuesta, todavía, reconocerlo.

Esa parte, que desde el primer momento que tomamos la vida, nos hace sentir, sentir las alegrías y las penas, el dolor o la plenitud, incluso cuando estamos dentro del vientre materno. Esa parte que siempre esta dispuesta a recibirlo todo. Esa parte que nos otorga el don mas poderoso que tenemos, que es el sentir, el recibir la vida en nuestras manos, el apoderarnos de la responsabilidad de llegar a tomar un cuerpo. Siendo esa parte la primera que se forma.

Es como el óvulo que esta esperando al espermatozoide, que la recibe, la recoge, la ama. Conectándonos con el primer aliento de vida, el sentir.

Como esa abuela, madre, esposa, hermana que siempre están dispuestas a recibirnos, con los brazos abiertos, para recibir una celebración e incluso lágrimas de dolor. Es la parte femenina la que sostiene todo.

En muchos casos, damos por echo, que la parte femenina esta para recibir y es su trabajo hacerlo, como si fuera su obligación. Olvidándonos de que están manteniéndonos y enseñándonos constantemente a recibir la vida, a amarla. Olvidándonos de agradecérselo por ello. Cada vez que nos reciben con una comida, con una caricia, con una sonrisa… Simplemente nos enseñan que hay muchas maneras de amar, mil historias que vivir, mil aprendizajes que transcender. ¿Lo agradecemos? ¿lo expresamos como tal? o ¿lo damos por hecho que tiene que ser así? Aprendamos a agradecerlo, aunque nos parezca que ya lo saben. A todos nos gusta que nos agradezcan.

Como cuando un niño o una niña, tiene mucho miedo a la noche y esa parte femenina (que puede venir de papa o mama) lo recibe en sus brazos, comprendiendo que es un aprendizaje y lo acompaña. Que al recibirlo con amor, se transforma, aunque sea el mayor temor que hayamos tenido. Ese miedo en segundos, minutos… se transformara en calma, ayudando a ese niño o niña a reconciliarse con el sueño. A unirse a él, sin miedo y llegar de nuevo a conectarse con su esencia, con esa paz interna.

Cuando aprendemos a recibir, aprendemos a conectarnos con esa parte de nosotros, con esa parte femenina que todos tenemos dentro. Aprendemos recibir el amor, a recibir la esencia de la vida. Si hacemos un poco de introspección, siendo sinceros con nosotros mismos. ¿porque nos cuesta tanto recibir? ¿porque dejamos de lado esa parte tan poderosa?

Exacto! por miedo, por miedo a ser reconocidos tal y como somos, sintiéndonos vulnerables, inseguros, débiles, sin control de la vida, por miedo a sufrir de dolor, miedos y mas miedos.

Al conectarnos con ese miedo, nos damos cuenta de que estamos lejos de disfrutar de la vida, si hay miedo a recibir la vida, ¿como uno puede vivir?

Por ello digo, que los hombres son la feminidad envuelta en una forma masculina, que necesita reconocer ese interior de sensibilidad, de honrarla, mimarla y con ello aprender a amar a todas las mujeres con su sensibilidad, que es la primera esencia de vida.

Enseñemos y con ello aprender nosotros mismos que el sentir es vivir.

2018-06-01T07:08:56+00:00 11 de agosto del 2016|

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